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«La fisioterapia es una herramienta salvaje y la mejor arma en la detección precoz y en la prevención de discapacidades». Lo dice a La Razón José Luis Morencia, presidente del Colegio Profesional de Fisioterapeutas de Castilla y León, al lamentar el «papel secundario» que estos profesionales tienen hoy en día en la Sanidad española, y reivindicar por ello un mayor protagonismo.

Para este joven vallisoletano, el fisioterapeuta tiene la capacidad de influir en el paciente, porque promueve en él una actitud proactiva mediante ejercicios diarios. «Es una terapia efectiva. Con educación, podemos evitar caídas y dolores de espalda y mejoraríamos la salud de la gente». Asimismo, asegura que con más presencia de fisioterapeutas en la Sanidad se reduciría el consumo de fármacos, el «baile de especialistas» y algunos «radicales tratamientos» a los que se ve sometido el afectado.

Morencia defiende que en España debería apostarse por un enfoque más multidisciplinar ante el dolor crónico, como se hace en el Reino Unido, así como favorecer la accesibilidad de los fisioterapeutas en los programas preventivos para evitar la saturación existente en Atención Primaria. Por ejemplo, que puedan formar parte de los equipos de traumatología para velar por la recuperación del paciente.

También hace autocrítica al lamentar el «desconocimiento» que hay del trabajo que pueden desempeñar los fisioterapeutas. «También entre los propios médicos», advierte, al recordar que hay técnicas de fisioterapia «para mil cosas», pero que no desarrollan por esta falta de conocimiento.
En este sentido, pone como ejemplo la labor que puede llevar a cabo un fisioterapeuta tras el parto de un mujer, en la recuperación de su suelo pélvico; ante un problema de incontinencia urinaria; o frente a problemas respiratorios como enfisemas o enfermedades pulmonares crónica, y apuesta por que se invierta más en ello. «Con las técnicas existentes se reducirían corticoides, inhalaciones e incluso la propagación de infecciones», apunta.

Por otra parte, pega un toque de atención también a los propios ciudadanos. «Cuando algo nos duele en el cuerpo, lo primero que hacemos es ir al médico a que nos lo resuelva, y es un error. Deberíamos tener una actitud mucho más responsable y asumir que, con la edad, vamos a tener dolores». «Además -prosigue- al final y cuando no hay otra solución, el paciente siempre acaba siendo atendido por un fisioterapeuta porque en Atención Primaria no saben qué hacer con ellos». Y, al respecto, advierte de que gran parte de los casos que les llegan están muy maduros y cuesta mucho más sacarlos adelante.

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